Uso de transferencias monetarias para la formación de los padres sobre cómo estimular a los niños

  • 18 junio 2019
  • 3 minutos de lectura

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  • Vincular las transferencias monetarias y los programas de crianza puede contribuir al capital humano de los niños.
  • Las ayudas económicas se pueden combinar con incentivos para invertir en el desarrollo infantil.
  • Un nuevo informe del Banco Mundial evalúa la evidencia y los modelos emergentes.
Foto: Cortesía de la colección fotográfica del Banco Mundial

La pobreza tiene un efecto perjudicial de amplio alcance en el desarrollo infantil y, más en general, en la acumulación de capital humano. Recientemente el Grupo del Banco Mundial ha lanzado el Proyecto del Capital Humano, pues ha constatado que invertir en la primera infancia es una de las medidas más inteligentes que puede tomar un país para combatir la pobreza extrema, reducir la desigualdad, potenciar la prosperidad común y desarrollar el capital humano necesario para que la economía crezca y se diversifique. En el informe Promoting Early Childhood Development through Combining Cash Transfers and Parenting Programs (Arriagada y otros, 2018), se analiza la posibilidad de combinar transferencias monetarias y programas de crianza en favor de las poblaciones más pobres y vulnerables para mejorar el capital humano de los niños.

Los programas de transferencias monetarias suelen estar pensados para familias pobres, que son las más proclives a sufrir deficiencias en el desarrollo infantil como la malnutrición crónica. Asimismo, muchas veces se han centrado en los comportamientos, sobre todo en lo que se refiere a las in versiones de los padres en los hijos. Las ayudas económicas de este tipo pueden contribuir a mitigar los efectos perjudiciales y duraderos de la pobreza en el desarrollo infantil, favorecer la acumulación de capital humano y reducir la desigualdad desde etapas tempranas de la vida. Está más que demostrado que resultan útiles para proteger y mejorar la salud, nutrición y educación de los niños, así como su acceso a los servicios básicos (Fernald y otros, 2012; Bastagli y otros, 2016; De Walque y otros, 2017).

Aparte de brindar una ayuda económica, este tipo de programas suelen incluir medidas complementarias, en forma de bienes y servicios que a menudo tienen como objetivo inculcar ciertos comportamientos e inversiones entre los padres para mejorar los resultados del capital humano de los niños. Las transferencias monetarias condicionales requieren o alientan a los padres a que acudan a los centros de salud para los cuidados necesarios antes y después d el nacimiento de un niño, que asistan a sesiones sobre promoción del crecimiento y que garanticen la asistencia habitual a la escuela de los pequeños. Cada vez es más frecuente que los programas de transferencias monetarias proporcionen directamente complementos relacionados con el desarrollo infantil y que animen a los padres y cuidadores a participar en iniciativas de crianza y a mejorar sus conocimientos y prácticas.

Las transferencias monetarias y los programas de crianza

Los padres y cuidadores son cruciales para el desarrollo sano de los niños, pues invierten en su nutrición y salud, les ofrecen un hogar donde sentirse protegidos y apoyados, y garantizan que accedan a los servicios clave. Ade más, contribuyen activamente al desarrollo socioemocional y la adquisición de competencias de los pequeños cada vez que juegan o hablan con ellos, les leen o cuentan cuentos y responden a sus estímulos de manera interactiva.

Cuando las transferencias de efectivo se combinan con medidas pensadas para mejorar las prácticas de crianza, se pueden convertir en un instrumento muy eficaz para mejorar el desarrollo durante la primera infancia. En las intervenciones sobre crianza llevadas a cabo tanto en países desarrollados como en desarrollo, se han observado con frecuencia efectos positivos en las prácticas de los padres y cuidadores, en los entornos domésticos y en el desarrollo de los niños. No obstante, en la mayoría de los caso s observados se trataba de programas a pequeña escala realizados mediante visitas a domicilio.

En Colombia, México, Nigeria y Perú, se han puesto en marcha sendos programas mixtos escalables que, al combinar las ayudas económicas con medidas orientadas a la crianza, han obtenido resultados prometedores:además de mejorar ciertas conductas de los padres y cuidadores, también han brindado logros considerables en el desarrollo cognitivo, lingüístico y socioemocional de los niños. Pero todavía hay pocos estudios al respecto y los existentes se suelen basar en ensayos de poco alcance, así que tenemos que seguir investigando para conocer los elementos clave de las combinaciones más eficaces, la fidelidad del funcionamiento, la rentabilidad de las distintas características del diseño, la facilidad de replicación y la sostenibilidad de los resultados.

Las referencias bibliográficas aparencen en la versión PDF del artículo.

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Laura B. Rawlings Responsable especialista en protección social, Banco Mundial, Washington D. C., EE. UU.
Julieta M. Trias Economista, Banco Mundial, Washington D. C., EE. UU.
Melissa Zumaeta Aurazo Consultora, Banco Mundial, Washington D. C., EE. UU.
Temas Crianza Financiación

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