Medios de comunicación masiva: un experimento que ha funcionado a gran escala

  • 18 junio 2019
  • 9 minutos de lectura

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  • En su cincuentenario, Barrio Sésamo es el mayor educador informal del mundo.
  • En cada país, Barrio Sésamo tiene en cuenta a las contrapartes locales y las conclusiones de estudios rigurosos.
  • From radio to YouTube, media is a cost-effective way to scale early childhood education.
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Foto: Cortesía de Sesame Workshop

Todo empezó con una idea sencilla pero revolucionaria: utilizar la televisión para ayudar a los niños más desfavorecidos a llegar a la escuela con la misma preparación que los más afortunados. Cincuenta años después, Sesame Street (adaptado en español como Barrio Sésamo) ofrece a los niños de 150 países clases en las que no solo aprenden las letras y los números, si no también importantes competencias socioemocionales que necesitan para prosperar. Sesame Workshop se ha convertido en el mayor educador informal del mundo.

Desde la creación de Sesame Street en 1969, nuestra teoría del cambio siempre ha sido la misma: si el acceso a la enseñanza determina el futuro de las personas, el hecho de utilizar los medios de comunicación para transmitir contenidos educativos a un público amplio puede servir para cambiar las vidas de muchos. Y aunque en un principio el programa se había diseñado para los niños estadounidenses, muy pronto otros países (como Brasil, Alemania y México) mostraron interés por ofrecer a sus pequeños esta revolucionaria mezcla de aprendizaje y diversión. Dado el atractivo universal de los personajes, los muñecos de Barrio Sésamo atravesaban las fronteras con una facilidad insuperable, y los creadores constataron que podían ampliar la escala del modelo para llegar a los niños de las regiones con menos recursos del mundo, donde en ocasiones no existía otra forma de acceder a una educación inicial de calidad.

Hoy, en países como Afganistán, Bangladesh y la India, producimos versiones de Barrio Sésamo completamente localizadas, fruto de la colaboración con contrapartes presentes sobre el terreno, que nos ayudan a adaptar los contenidos al idioma y la cultura del lugar y a crear personajes y guiones con los que los niños se sienten identificados. Las coproducciones internacionales comparten un mismo modelo y los principales objetivos educativos, pero los contenidos específicos se adaptan a las necesidades particulares de los pequeños de cada país.

Los medios de comunicación y los muñecos han demostrado ser sumamente eficaces para difundir a gran escala una educación temprana de alta calidad, independientemente del entorno. De hecho, más de mil estudios corroboran el impacto de Barrio Sésamo. Por ejemplo, según un metaanálisis realizado en 15 países (desde Sudáfrica hasta Bangladesh) sobre los efectos de ver este programa, el tamaño del efecto se situaba en 0,29 en los distintos parámetros de aprendizaje, un resultado comparable a los obtenidos con programas en favor de la primera infancia implantados en países en desarrollo (Mares y Pan, 2013). Asimismo, numerosas evaluaciones confirman que el contenido localizado de Barrio Sésamo favorece la alfabetización, el dominio matemático, las conductas prosociales y cuestiones relacionadas con la salud.

Los medios de comunicación son escalables por definición, pero hemos identificado tres componentes necesarios para el alcance y el impacto: investigación, distribución y colaboración. En primer lugar, todo lo que hacemos se basa en estudios y se pone a prueba durante el proceso. En segundo lugar, para que el proceso educativo tenga éxito, tenemos que llegar a los niños estén donde estén, para lo que necesitaremos métodos de distribución creativos. Por último, para ayudar a las poblaciones más vulnerables, es fundamental contar con las contrapartes adecuadas.

Nuestra metodología: el proceso de Sesame Workshop

En Sesame Workshop, siempre nos hemos concentrado en los primeros años de vida de los niños, que es la fase en la que podemos conseguir un mayor impacto. Creamos todos los contenidos (incluso sobre los temas más difíciles) desde el punto de vista de los más pequeños y todo lo que hacemos sigue un proceso riguroso que se basa en estudios científicos. Como suele decir el cofundador Joan Ganz Cooney: “Sin investigación, no existiría Barrio Sésamo”.

Nos basamos en la investigación para adaptar los contenidos a las necesidades de los niños. Cada proyecto empieza con un análisis minucioso: ¿Qué retos concretos afrontan los niños a los que queremos llegar? ¿Dónde y cómo podemos intervenir con más eficacia que nadie? A continuación, nos reunimos con expertos locales, como educadores y especialistas en desarrollo de la primera infancia, para que nos asesoren en la creación de contenidos adaptados y pertinentes en el contexto cultural de destino, con objetivos de aprendizaje que se puedan medir. Luego se producen los contenidos teniendo en cuenta esos estudios formativos, que orientan a los guionistas, artistas y actores para dar vida a cada programa. Después de lanzar un programa o iniciativa, realizamos estudios sumativos y evaluaciones de impacto para averiguar lo que funciona y lo que no. Repetimos constantemente los procesos para mejorar, y consideramos cada temporada de Barrio Sésamo como un nuevo experimento, un bucle constante de medición, aprendizaje e iteración.

Este es el proceso que estamos siguiendo en nuestro programa de educación inicial para niños afectados por la crisis de los refugiados sirios, en colaboración con el Comité Internacional de Rescate (IRC), una intervención que en su fasepiloto contó con el apoyo de la Fundación Bernard van Leer y Open Society Foundations. En 2017, la MacArthur Foundation concedió a Sesame Workshop y al IRC una subvención sin precedentes de 100 millones de dólares para ampliar el alcance del programa y crear así la intervención en favor de la primera infancia de mayor envergadura en la historia de las respuestas humanitarias. Gracias al poder de los medios de comunicación masiva, ofreceremos aprendizaje temprano de calidad a millones de niños de Iraq, Jordania, Líbano y Siria con una nueva versión de Barrio Sésamo en árabe (Ahlan Simsim), además de servicios directos en persona para los más vulnerables.

Sesame Street ofrece a los niños de 150 países clases en las que no solo aprenden las letras y los números, sino también importantes competencias socioemocionales que necesitan para prosperar.”

Partiendo de la investigación realizada para nuestro proyecto piloto en Jordania, empezamos por evaluar las necesidades de las familias desplazadas y de las comunidades anfitrionas presentes en los países de destino y consultamos a expertos locales para sentar las bases de una programación basada en contenidos curriculares relevantes para la cultura de destino. Utilizamos la investigación realizada para adaptar materiales de Barrio Sésamo como libros de cuentos, carteles y videoclips, los cuales se integraron en varios ámbitos de intervención del IRC: clases de educación preescolar, centros de salud, programas de visitas domiciliarias, etc. Con vistas al estreno del nuevo programa televisivo Ahlan Simsim en otoño de 2019, contamos con un amplio trabajo de investigación, pruebas y la colaboración de asesores para todo lo que hacemos (desde el marco educativo hasta el diseño de los nuevos personajes).

Nuestro programa se ha diseñado para que funcione como modelo escalable. Hemos reclutado al centro Global TIES for Children de la Universidad de Nueva York como evaluador independiente, para que realice un programa de evaluación e investigación basado en pruebas durante varios años con el fin de medir la eficacia de nuestro enfoque. Dada la escasez de estudios sobre educación infantil en contextos de crisis, la investigación sumativa es un aspecto especialmente útil de nuestro programa: con las cinco evaluaciones rigurosas que prevé realizar la universidad, se duplicará la cantidad de pruebas existentes sobre qué programas de educación infantil son más eficaces en este tipo de situaciones, lo que permitirá a otras entidades aprender de nuestro trabajo.

El año pasado, la LEGO Foundation fue la primera en responder al llamamiento de la MacArthur Foundation, que reclamaba la fuerza filantrópica necesaria para transformar el modo en que atiende el sistema humanitario a los niños en contextos de conflicto: otorgó una subvención de 100 millones de dólares para ofrecer actividades de aprendizaje lúdicas a los niños afectados por las crisis de refugiados sirios y rohinyás. En colaboración con el IRC en la zona de actuación siria y con BRAC en Bangladesh, desarrollaremos, probaremos y perfeccionaremos los modelos de aprendizaje mediante el juego destinados a niños pequeños afectados por los desplazamientos, lo que permitirá ampliar la escala de este trabajo y replicarlo en otros contextos.

Para educar, antes hay que llegar

En cuanto a la difusión de los contenidos, nuestro compromiso de llegar a los niños estén donde estén exige flexibilidad: no hay dos modelos de distribución exactamente iguales. En un principio, Barrio Sésamo se estrenó con la tecnología puntera de la época, es decir, la televisión. Hoy utilizamos todo tipo de plataformas (televisivas, digitales y móviles), pero a veces la mejor forma de llegar a los niños que más nos necesitan es adoptar un sistema menos tecnológico, como proyectores con batería para las aulas de los campos de refugiados o un carro de verduras equipado con un televisor y un reproductor de DVD para los suburbios de la India. Constantemente nos planteamos cuál es el modo más eficaz de llegar a nuestro público objetivo.

“Cada proyecto empieza con un análisis minucioso: ¿Qué retos concretos afrontan los niños a los que queremos llegar?”

En Afganistán, Baghch-e-Simsim, la versión local de Barrio Sésamo, se emite por televisión, radio, YouTube e incluso mediante un servicio móvil gratuito que permite a las familias escuchar los episodios por teléfono llamando al 1234. Además, se organizan pases comunitarios a los que asisten cientos de niños, cuidadores y profesores para ver los episodios y participar en actividades que refuerzan los mensajes educativos. En 2017, ya veían el programa más de 3,1 millones de niños de entre 3 y 7 años. Y no solo los más pequeños siguen Baghche-Simsim: más del 70% de los niños lo ven con el padre, la madre o un cuidador, lo que mejora aún más los resultados del proyecto.

La importancia de elegir bien las contrapartes

Como nosotros solos no podemos llegar a todos los niños vulnerables, necesitamos contrapartes que compartan nuestros valores y tengan puntos fuertes complementarios y competencias diferentes, pues juntos conseguimos un mayor impacto. Así, colaboramos con organizaciones como IRC, BRAC y World Vision, que integran el contenido de Barrio Sésamo en su trabajo diario: ponemos a su disposición recursos de alta calidad con los que mejorar los servicios que prestan. Al aprovechar de este modo nuestro contenido educativo de eficacia demostrada (tanto material de reciente creación como producciones clásicas que proponemos desde hace décadas), tanto nosotros como nuestras contrapartes podemos llegar más lejos.

En EE. UU., mediante el programa “Barrio Sésamo en las comunidades”, trabajamos con organizaciones nacionales como Head Start y con proveedores de servicios sociales locales para hacer llegar a los adultos que cuidan de los niños recursos basados en estudios sobre todo tipo de temas, desde competencias académicas básicas hasta nociones sobre salud física, social y emocional. Asimismo, les proporcionamos recursos gratuitos de preparación profesional y formación para responder a las necesidades físicas, emocionales y de desarrollo de los niños y les facilitamos los instrumentos necesarios para ayudar a los niños y las familias a superar dificultades concretas.

Nuestros recursos utilizan la gran capacidad de conexión de simpáticas marionetas para crear competencias que ayuden a afrontar las dificultades y para fomentar relaciones cariñosas y sensibles entre los niños y los adultos que los cuidan, ya sean padres, profesores o trabajadores sociales. Ahí es donde nos ayuda el atractivo que tiene Barrio Sésamo para los adultos. Los creadores de Barrio Sésamo siempre han pensado que el poder educativo del programa aumenta si los niños lo ven en compañía de quienes los cuidan, así que también incluyen aspectos interesantes para los mayores, como contenidos humorísticos, parodias y personajes famosos. De este modo, nuestro material se convierte en un instrumento para los padres o cuidadores y en un catalizador de la conexión entre adultos y niños. Además, el impacto se intensifica gracias a la ayuda de las contrapartes presentes sobre el terreno.

Conclusión

“Nuestro compromiso de llegar a los niños estén donde estén exige flexibilidad: no hay dos modelos de distribución exactamente iguales.”

Un día los fundadores de Barrio Sésamo se preguntaron si se podría utilizar la televisión para transmitir a los niños más desfavorecidos nociones básicas que les permitieran llegar a la escuela bien preparados para seguir aprendiendo. Cincuenta años después, hemos demostrado que los medios de comunicación sirven para difundir una educación infantil de alta calidad en todo el mundo. Los medios de comunicación siguen siendo la forma más rentable de ampliar la escala de la educación de la primera infancia y, además, han demostrado ser un eficaz catalizador de la conexión entre el adulto y el niño, un aspecto importantísimo que también lleva el aprendizaje más allá de la pantalla. Cuando los cuidadores interactúan con los niños a propósito del contenido de Barrio Sésamo, se crea una relación que prolonga de forma significativa nuestro impacto educativo.

Por lo tanto, mediante nuestro compromiso a largo plazo con el objetivo de contribuir a que los niños de todo el mundo sean más inteligentes, más fuertes y más amables, con nuestro método de eficacia probada y con nuestras fuertes alianzas, utilizaremos los medios de comunicación para difundir la educación infantil a escala masiva durante los próximos cincuenta años y más allá.

Las referencias bibliográficas aparencen en la versión PDF del artículo.

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Sherrie Westin Presidenta de impacto social y filantropía, Sesame Workshop, Nueva York, EE. UU.
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