La importancia del sector privado para que los niños pequeños empiecen sus vidas con buena salud

  • 5 noviembre 2020
  • 5 minutos de lectura

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  • Muchas familias con bajos ingresos no pueden permitirse alimentos de calidad para los niños pequeños.
  • Las papillas enriquecidas son una solución, pero es difícil producirlas de forma segura y económica.
  • GAIN está ayudando a varias pymes a producir alimentos de este tipo a gran escala.
Young children eating fortified porridges Credits: Courtesy of GAIN.

Director ejecutivo Global Alliance for Improved Nutrition (GAIN), Ginebra, Suiza Alimentarse bien de pequeños puede tener efectos a largo plazo. Hasta los 2 años de edad, se sientan las bases del crecimiento físico y el desarrollo mental del resto de la vida. Para crecer rápido, los niños necesitan una dieta nutritiva, sobre todo teniendo en cuenta que comen cantidades reducidas. Se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta que el bebé cumple seis meses, cuando se van incorporando alimentos “sólidos”. Lo que comemos al comienzo de la vida es determinante, y el momento de complementar la leche materna con otros alimentos es una fase crucial en el desarrollo infantil que puede resultar divertida.

Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, pero necesitan alimentos fáciles de encontrar y de preparar, con una buena relación calidad–precio y apetecibles para sus hijos. En los países de renta media y baja, las familias más acomodadas suelen poder permitirse comida más variada, sabrosa y nutritiva, así como combustible para cocinar, y en general disponen de más tiempo o pueden pagar a alguien que cocine.

Para las familias con bajos ingresos, los alimentos nutritivos suelen estar fuera de su alcance por precio, disponibilidad o por falta de conocimientos. En cambio, la comida más accesible y económica muchas veces no contiene todos los nutrientes que necesitan los niños, lo cual contribuye a crear diferencias considerables en la alimentación de los más pequeños (Global Alliance for Improved Nutrition [GAIN] y Unicef, 2019). En los países de renta media y baja, solo uno de cada cuatro niños de entre 6 meses y 2 años sigue una dieta variada que contiene todas las categorías de alimentos necesarias para crecer y desarrollarse (Unicef y GAIN, 2019).

Los fabricantes del sector alimentario han respondido a esta situación con productos especializados para bebés de entre 6 y 23 meses, llamados “alimentos complementarios enriquecidos”: papillas a base de cereales mezclados con vitaminas y minerales, pensadas para cubrir las carencias de ciertos nutrientes concretos. Resultan fáciles de preparar (por lo general, basta añadir agua) y de comer, pero no son un medicamento ni la panacea frente a la malnutrición infantil. De todas formas, aunque no suplen todas las carencias, ayudan a
reducir la falta de micronutrientes entre los niños pequeños y suponen una opción accesible y cómoda para los padres.

Por desgracia, en general estas papillas enriquecidas salen caras y solo se encuentran en las zonas urbanas. Si llegan a hogares con bajos ingresos, suele ser de forma esporádica, en pequeñas cantidades y a veces solo como remedio en caso de enfermedad. Además, los padres con pocos recursos económicos a veces también se muestran reticentes a comprar una comida que solo sirve para un miembro de la familia, así que los niños acaban comiendo lo mismo que los mayores.

Ampliación del suministro de alimentos enriquecidos por parte de las pymes

Existen diversos modelos para poner las papillas enriquecidas al alcance de quienes corren más riesgo de malnutrición. La Global Alliance for Improved Nutrition, en colaboración tanto con gobiernos como con el sector privado, ha abogado por formas de distribución basadas en el mercado y ha ayudado a pequeñas y medianas empresas a proporcionar alimentos nutritivos y seguros a todos los niños, sobre todo los de hogares con ingresos bajos. Con este sistema se comprueba si el sector privado tiene la posibilidad de llegar a la población de escaso poder adquisitivo, si las familias están dispuestas a comprar este tipo de productos y, en ese caso, si estos son sostenibles sin financiación externa.

A muchas pymes locales les parece interesante la idea de producir alimentos complementarios enriquecidos de bajo coste, pero con frecuencia les resulta difícil comercializarlos a gran escala. La seguridad es clave, sobre todo cuando se trata de comida para niños pequeños, así que hay que respetar los estándares de calidad más rigurosos, y eso tiene un precio. Los productos de este tipo están sujetos a normativas estrictas, tanto globales como locales, que se suman a los requisitos que tienen que cumplir los fabricantes. Por lo tanto, para mantener un precio de venta bajo que esté al alcance de las familias menos pudientes, el margen de beneficios será reducido para las pymes, que no podrán generar el capital necesario para crecer e invertir en promocionar sus productos.

En 2015, GAIN inició una colaboración con la Federación de Grupos de Autoayuda de Mujeres de Bihar para crear y poner en marcha dos fábricas en las que producir una papilla enriquecida llamada “Wheatamix”. Bihar es uno de los estados de la India con mayor densidad demográfica y con los niveles más altos de malnutrición infantil (Gobierno de Bihar, sin fecha).

Este proyecto piloto era un modelo semisubvencionado: el gobierno de la India hacía pedidos periódicos y distribuía Wheatamix entre los niños y las mujeres embarazadas o lactantes, en el marco de su programa de Servicios Integrales para el Desarrollo Infantil (ICDS). El capital inicial para crear las fábricas procedía de una subvención, mientras que los gastos operativos se cubrían con un préstamo bancario y contribuciones de los propietarios. Se empezaron a generar ganancias en el primer mes de recibir pedidos del programa ICDS.

Hoy el proyecto ha suministrado papillas enriquecidas a 26 000 niños y mujeres embarazadas o lactantes víctimas de malnutrición.

Aunque son evidentes los efectos positivos de este proyecto piloto, todavía hay que avanzar mucho para pasar de sistemas semisubvencionados como el de Wheatamix, en los que el principal cliente es el gobierno, a modelos de distribución basados en las leyes de mercado que lleguen directamente a los cuidadores. Para mejorar la distribución y la acogida en el mercado, se podría recurrir a intervenciones de modificación de comportamientos que fomenten el consumo de productos como Wheatamix, mientras que también se necesitan conocimientos técnicos de creación de marca, envasado y etiquetado para que las papillas enriquecidas resulten más atractivas y fáciles de preparar.

Otro escollo considerable se debe a que para muchas pymes no resulta nada fácil conseguir una mezcla de vitaminas y minerales, o “premezcla”, de alta calidad y bajo coste que sea adecuada y segura para los niños. Para abordar este problema, GAIN ha creado una fábrica de premezcla (Protein KisséeLa, Internet) que ofrece a las pymes una forma más sencilla y asequible de conseguir minerales y vitaminas de alta calidad para bebés.

Además de lograr que las papillas enriquecidas sean un producto más apetecible, económico y fácil de encontrar, hay que garantizar que la normativa al respecto sea rigurosa. La comercialización de productos para niños siempre es un asunto delicado, así que GAIN también colabora con los gobiernos para garantizar que los marcos reguladores protejan a los pequeños al tiempo que reducen los riesgos y costes para las empresas. GAIN colabora con alianzas multipartes que se basan en datos globales para crear directrices normativas sólidas (GAIN, 2015) y que trabajan para generar confianza y transparencia mediante el Movimiento para el Fomento de la Nutrición (SUN, Internet).

Se necesita tiempo y esfuerzo para lograr que los mercados respondan a las necesidades de las familias con ingresos bajos. La mayoría de las papillas enriquecidas no son perecederas y se elaboran a base de cereales, pero se puede seguir innovando para hacerlas con otros ingredientes locales adecuados para los niños. Si las familias con escaso poder adquisitivo tienen acceso a más opciones para dar de comer a sus hijos, estos empezarán sus vidas con buen pie.

Los estudios que está realizando GAIN en todo el mundo sobre los alimentos complementarios enriquecidos se resumirán en un informe que se podrá consultar en nuestro sitio web.

Se pueden consultar referencias en la versión en PDF del artículo.

Lawrence Haddad Director ejecutivo, Global Alliance for Improved Nutrition (GAIN), Ginebra, Suiza
Temas Crianza Financiación Niños Salud

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